Afortunadamente, ir al psicólogo ya no es tabú. Ponernos en las manos de un profesional especializado en el acompañamiento y la terapia psicológica es ya algo tan normalizado y habitual en cualquier edad como pedir cita para ir el médico. En las últimas décadas, como sociedad hemos madurado lo suficiente hasta entender todo el potencial que encierra nuestra mente, y cómo es clave mantener un estado óptimo de salud mental y emocional para poder vivir una vida mucho más plena y mucho más feliz.

¿Por qué nos sentimos mal?

Aunque creemos que la educación emocional debería tratarse con la profundidad que merece ya en la educación primaria y secundaria obligatoria y que los padres, madres y cuidadores deberían normalizar y profundizar en la comunicación de las emociones con sus hijos e hijas, la realidad es otra. La mayoría de niños y de adultos sienten que les faltan herramientas para afrontar o lidiar con determinadas situaciones de la vida que las llevan a sufrir o a repetir errores de forma sistemática.

Son muchos los factores que moldean y condicionan nuestra personalidad, la forma cómo interpretamos la realidad y el patrón que siguen nuestras emociones, nuestros sentimientos, nuestros pensamientos y nuestros actos. Desde la educación que recibimos de pequeños, el entorno familiar, social y cultural en el que crecimos, las situaciones a las que nos enfrentamos ayer y las que nos acompañan hoy o nuestras tendencias naturales hacia ciertos comportamientos.

Pero, aunque es cierto que no podemos decidir qué nos gusta o qué nos llama la atención, sí podemos decidir qué hacemos con ello y de qué repercusiones estamos dispuestos a responsabilizarnos. Por eso, la intervención psicológica podrá darnos herramientas para retomar las riendas de nuestra vida y resolver aquello que nos hace sufrir, conocernos más profundamente, potenciar nuestros puntos fuertes, aceptar nuestros puntos débiles y aprender a vivir en coherencia con quiénes somos, superando traumas o bloqueos, sanando heridas del pasado y poniendo los cimientos adecuados para desplegar todo el potencial de nuestra mente.

¿Cuándo es conveniente acudir a un psicólogo?

Contrariamente a lo que se creía hace unos años, no hace falta sufrir una patología grave para acudir al psicólogo. El miedo, la tristeza, la ansiedad, el estrés crónico o la falta de autoestima son ejemplos de problemas psicológicos muy comunes que afectan a muchas personas y que conllevan un alto grado de sufrimiento e insatisfacción que condicionan de forma más o menos aguda nuestro día a día, pero que pueden gestionarse y superarse con acompañamiento profesional y una adecuada disposición del paciente. No caigas en el error de pensar que “yo soy así” o que “no hay nada que hacer” porque, si realmente quieres cambiar, te garantizamos que siempre hay margen de mejora.

Aprender a detectar y a reconocer nuestros propios sentimientos y emociones no siempre resulta fácil, pero es algo crucial que nos permitirá empezar el cambio interior. Nunca es tarde para pedir ayuda y empezar a cambiar aquello que no nos gusta de nosotros mismos o aquello que nos hace sufrir, porque todos merecemos sentirnos felices y en paz con quienes somos y con la vida que llevamos.

Estas son algunas de las especialidades con las que podremos ayudarte:

  • Ansiedad
  • Estrés
  • Depresión
  • Fatiga pandémica
  • Terapia de pareja
  • Adicciones
  • Terapia de duelo
  • Autoestima
  • Sexualidad
  • Crecimiento personal
  • TDAH

¿Cómo puede ayudarte nuestro equipo de psicólogos?

Con mucha profesionalidad, con mucha escucha activa, con la intervención adecuada y con terapia personalizada, que se ajuste a tus necesidades. Así es como nos gusta acompañarte en el cambio hacia una vida más plena y más acorde con quién eres. El trabajo lo harás tú, pero nosotros estaremos ahí para darte las herramientas necesarias para conseguirlo con éxito, acompañándote durante todo el camino.

Porque creemos que poner en coherencia lo que sientes, lo que piensas y lo que haces es la verdadera clave para la salud mental y emocional que te permitirá vivir con mucha más plenitud, conciencia y paz mental.