No todos los pacientes oncológicos tienen las mismas necesidades nutricionales ni requieren los mismos alimentos. Por ello, será necesaria una valoración dietética o nutricional desde el momento del diagnóstico, sobre todo para poder prevenir el riesgo de desnutrición.

Pautas generales de alimentación y estilo de vida para pacientes oncológicos

  • Mantener un peso estable.
  • Practicar de media a una hora de ejercicio suave al día, como caminar, de dos a tres veces por semana.
  • Comer de cinco a seis veces al día: desayuno, media mañana, comida, merienda y cena.
  • Beber mucho líquido: agua, infusiones, caldos...
  • Comer de cinco a seis raciones de fruta al día, en las cuales debe haber dos raciones de verdura como plato principal o en guarnición.
  • Comer alimentos ricos en fibra y alimentos ricos en probióticos para favorecer el crecimiento de la flora intestinal impidiendo la colonización por microorganismos o bacterias con poder carcinógeno.
  • Incluir lácteos y legumbres en la dieta.

Alimentos a restringir en una dieta oncológica

  • Precocinados.
  • Grasas y frituras.
  • Azúcares refinados (bollería, pastas, confituras…).
  • Bebidas con gas.
  • Consumir con moderación el azúcar o la sacarina y también la sal.
  • Limitar la ingesta de carne roja, los ahumados y los salazones.
  • Mejor usar envases de vidrio que de plástico.

Consejos dietéticos para los efectos de los tratamientos oncológicos

Diarrea:

  • Comer seis veces al día en pocas cantidades.
  • Tomar limonada alcalina para fijar las calorías.
  • Ingerir los alimentos templados para no acelerar el tránsito intestinal.
  • No comer mucha fibra, verdura o alimentos que favorecen el movimiento intestinal, como café, chocolate o zumos azucarados.
  • Comer arroz y manzanas y beber agua de arroz, de manzana hervida y té.
  • Comer membrillo, patata, pan tostado, zanahorias, plátanos, pescado, pollo y pavo hervidos y yogur.

Estreñimiento:

  • Comer tres raciones de fruta al día (mínimo) y dos de verdura.
  • Comer cereales integrales.
  • Beber mucha agua.
  • Masticar bien los alimentos.
  • Intentar ir al baño siempre a la misma hora del día.
  • No tomar laxantes sin prescripción médica.

Cambio de sabor de los alimentos:

  • Consumir los alimentos que más apetezcan.
  • Condimentar suavemente las comidas.
  • Descubrir nuevas recetas con productos saludables.
  • Hervir las comidas para que huelan menos.

Falta de apetito:

  • Comer seis veces al día en pequeñas cantidades.
  • Comer acompañado, a ser posible, en lugar de solo frente al televisor.
  • Hacer algo de ejercicio diario para abrir el apetito.
  • Cocinar platos apetecibles.
  • Consumir alimentos energéticos y combinaciones de estos: frutos secos, jamón serrano, huevo, queso… Arroz con tropezones de pollo, tortilla…; legumbres con jamón; pasta con pollo, pavo, huevo...
  • No hacer coincidir las comidas con los momentos en que se aplican los tratamientos.

Mucositis:

La mucositis es una inflamación de la superficie mucosa que recubre el interior del tracto digestivo, en que la boca, la garganta y el esófago son las zonas más afectadas.

  • Hacer comidas en pequeñas cantidades.
  • Comer cuando la boca duela menos.
  • Comer alimentos triturados, cremosos, que no tengan que morderse o masticarse mucho.
  • No tomar alimentos irritantes o ácidos, como el limón, la naranja, el vinagre…, ni muy salados, encurtidos o picantes.
  • Mantener una buena higiene bucal.