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¿Cuál es la diferencia entre fobia y miedo? La fobia no es más que una etiqueta clínica del miedo. Este, por sí solo, es totalmente normal siempre que esté justificado ante una amenaza real. Cuando el miedo se convierte en muy intenso y afecta a nuestra normalidad generándonos ansiedad es cuando se denomina “fobia”. Para entenderlo mejor, un miedo puede tener una explicación racional ante una situación real, pero se puede llegar a controlar hasta cierto punto y no genera conductas de evitación radical ante ese evento u objeto, mientras que la fobia supera todos estos límites.

Tipos de fobias

Las numerosas fobias que existen se pueden agrupar, en una primera división, en dos grandes categorías:

Fobias específicas o simples: se desarrollan durante la infancia. Las fobias más comunes son:

  • A determinadas situaciones, como subirse a un avión o los espacios cerrados.
  • A elementos de la naturaleza, como las fobias a tormentas o a las alturas.
  • A los insectos o animales.
  • A la sangre, las inyecciones o las lesiones.
  • Otros temores como la asfixia, el vómito o los payasos.

Pese a plantear un peligro real pequeño, ciertas situaciones pueden provocar rechazo y reacciones físicas y psicológicas intensas que afectarán a nuestro desempeño de las actividades cotidianas.

Fobias complejas: surgen en la edad adulta y las más típicas son la agorafobia y la fobia social.

La agorafobia es un tipo de trastorno de ansiedad en el que se teme a los lugares o situaciones que podrían causarnos pánico y hacernos sentir atrapados, indefensos o avergonzados, por lo que queremos evitarlos a toda costa. Al final, estamos temiendo a una situación real o anticipada que podría sucedernos estando entre la multitud, en el transporte público, en espacios abiertos o muy cerrados.

La fobia social o pánico social es el temor intenso a ser observado y juzgado por otros. Este puede afectar al trabajo, la escuela o cualquier actividad cotidiana que implique interacción social, incluso el hacer amigos y mantenerlos.

Se calcula que existen más de 400 fobias, entre las cuales, la claustrofobia, la fobia al mar, la fobia a los payasos, fobia a las alturas, fobia a los agujeros, a la sangre, a volar, a las agujas, fobia a los insectos, a las serpientes, fobia a las arañas, al agua, a los perros, a los gatos, a la muerte, a los ratones, a las muñecas, a los gérmenes, a los globos, a las mujeres, a los hombres, e incluso, existe la fobia a las palabras largas (miedo irracional y aversión hacia las palabras largas y complicadas por si nos equivocamos al pronunciarlas y hacemos el ridículo), a los pies, a los dentistas o la fobia al trabajo.

Causas y factores de riesgo de las fobias

Aunque aún hay aristas desconocidas en el estudio de las fobias, muchas de ellas tienen origen en:

  • Experiencias negativas o ataques de pánico relacionados con un objeto o una situación específicos. Enterarnos de una experiencia negativa, aunque no la hayamos sufrido directamente, también puede desencadenar una fobia específica. Por ejemplo, saber de un accidente aéreo y coger miedo a volar.
  • Genética o conductas aprendidas. Aunque es bastante probable que la genética intervenga en el desarrollo de algunas fobias específicas, al ver la reacción de fobia recurrente de otra persona, el niño puede acabar desarrollando esa misma fobia.
  • Cambios en la actividad cerebral que pueden darse por cambios naturales de envejecimiento del cerebro o determinadas experiencias.
  • El temperamento: las personas más sensibles, tímidas o negativas tienen a ser más proclives a padecer fobias.

Complicaciones de las fobias

Si bien en muchos casos las fobias pueden verse como absurdas a ojos de los demás, las consecuencias de estas pueden ser muy graves para quien las padece. Sin ir más lejos, pueden causar aislamiento social, trastornos en el estado de ánimo, abuso de drogas o alcohol para evadirse de la ansiedad, o incluso el suicidio.