Nuestros especialistas destacados en estilo de vida saludable

María Arcos Ibarra

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Especialidades:
  • Educación alimentaria
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Cynthia Morillas Arauz

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Blanca Diez

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  • Educación alimentaria
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Nutrición con Q®

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Especialidades:
  • Alimentación deportiva
  • Alimentación infantil
  • Educación alimentaria
  • Estilo de vida saludable
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Llevar un estilo de vida saludable implica reducir al mínimo los factores de riesgo que pueden mermar nuestra salud, es decir, la alimentación, la actividad física y el consumo de sustancias adictivas. De cómo gestionemos estos factores dependerá nuestro estado físico y mental. Si la gestión es óptima, nos sentiremos satisfechos de nuestras necesidades diarias, mejoraremos en autoestima y la imagen que tenemos de nosotros mismos y nuestra actitud ante la vida será, en general, mejor.

Diez consejos para una vida saludable

  1. Comer bien: una dieta saludable es aquella equilibrada y adecuada a cada organismo. Con una dieta correcta, mantenemos a raya las enfermedades, infecciones, los problemas de peso, gozamos de más energía y tenemos menos tendencia a sentirnos mal anímicamente. Muchas veces, es necesaria la ayuda de un profesional de la nutrición para elaborar una dieta acorde con nuestras necesidades. Comer de forma saludable también implica modificar nuestros hábitos de compra: cambiar los productos procesados por los frescos, consumir menos productos de origen animal, menos azúcar y menos grasas y añadir más fibra,

  2. Hacer ejercicio: Según la OMS, una vida sedentaria es el cuarto factor de riesgo en lo que respecta a la mortalidad en todo el mundo. Se recomienda un mínimo de 30 minutos de ejercicio al día, adecuándose a las capacidades de cada uno: correr, nadar, hacer gimnasia o fitness, caminar, bailar, etc. Con cualquiera de estas actividades, indudablemente, mejorará nuestro estado físico y nos sentiremos mejor en nuestra piel.

  3. Hidratarse: constantemente perdemos agua a través de la orina y las heces, del sudor y también de la respiración. Por eso, se recomienda beber entre dos y tres litros al día, aunque cada persona tiene necesidades distintas. El agua regula la temperatura corporal, mantiene nuestra piel elástica, nuestras articulaciones y nuestros órganos lubricados, de manera que beneficia todas nuestras funciones fisiológicas: desde la digestión hasta el dormir.

  4. Dormir bien: de nuevo, la OMS lo deja claro. Por lo menos hay que dormir seis horas diarias; por debajo de las seis horas, podemos padecer problemas de concentración y de reflejos o problemas digestivos, entre otros.

  5. Mantener el estrés a raya: no es fácil con la cantidad de preocupaciones diarias que llegamos a tener, pero es importante que hagamos el ejercicio de respirar profundamente, en sentido figurado y también literal, cada vez que nos sintamos agobiados. El deporte y los ejercicios de relajación ayudarán a reducir el estrés, así como una buena alimentación y el descanso. Al final, es el pez que se muerde la cola: si seguimos los consejos para llevar una vida saludable, todo en nuestra salud, funcionará mejor.

  6. Reducir el consumo del alcohol: esto no significa eliminarlo del todo, pero sí se debe eliminar su consumo de forma habitual o cuando estamos tomando alguna medicación.

  7. Eliminar el uso del tabaco: es el mayor riesgo para nuestra salud autoimpuesto por nosotros, ya que provoca muertes prematuras y empeora la calidad de vida notablemente, por no hablar del efecto que tiene en las personas de nuestro alrededor, fumadoras pasivas. Al dejar de fumar, vamos a notar los beneficios de forma muy rápida.

  8. Mantener una buena higiene personal y ambiental: cuidar de nuestra higiene personal y la del lugar donde vivimos es fundamental para estar sanos, no solo física sino emocionalmente, ya que la falta de higiene suele perjudicar al ánimo y provocar aislamiento social.

  9. Potenciar la vida social: las relaciones con los demás son necesarias para nuestro equilibrio mental. El aislamiento social, de hecho, puede ir deteriorando gradualmente nuestras capacidades físicas y mentales, derivar en ciertas demencias, delirios e incluso esquizofrenia. El aislamiento social es un factor de riesgo especialmente delicado en las personas mayores, ya que puede agravar notablemente su estado de salud y hasta causarles la muerte súbita y en soledad.

  10. Mantener el equilibrio mental: igual de importante que cuidar el cuerpo, es cuidar la mente. Con la pandemia se evidenció más que nunca la necesidad de tener una buena salud mental para no caer en la ansiedad, el estrés o la depresión y contar con un profesional de la psicología igual que vamos al médico para sanar nuestro cuerpo.