Nuestros especialistas destacados en educación alimentaria

Blanca Diez

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Nutrición con Q®

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Laura Magaña Martínez

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Según la FAO, la agencia de las Naciones Unidas que lidera el esfuerzo internacional para poner fin al hambre, la educación alimentaria y nutricional (EAN) se define como: "aquellas estrategias educativas diseñadas para facilitar la adopción voluntaria de conductas alimentarias y otros comportamientos relacionados con la alimentación y la nutrición propicios para la salud y el bienestar”. Los hábitos alimentarios están influidos por el nivel de educación alimentaria, la disponibilidad de alimentos, el nivel socioeconómico, las modas o los avances tecnológicos.

Tipos de educación nutricional

Educación nutricional en la familia:

Es la primera que recibimos, donde las madres han jugado históricamente un papel fundamental, aunque cada vez son más padres los que se implican en el proceso de alimentar a todos los miembros de la familia. Los hábitos alimentarios de los progenitores serán los de los hijos, así que es el momento de inculcar una dieta sana y variada y explicar a los niños los distintos alimentos, haciéndoles partícipes de su preparación en la cocina.

Educación nutricional escolar:

Si, habiendo llegado a la etapa escolar, los niños presentan errores nutricionales, la escuela es el mejor momento para corregirlos antes de que sea demasiado tarde. ¿Cómo?

  • Para motivar a los niños a alimentarse bien se les debe enseñar a desarrollar el gusto a través de las distintas formas de preparar los alimentos.
  • Además, se les debe habituar a no rechazar alimentos y a respetarlos, a estos y a todas las personas que han intervenido en la producción de estos, desde la recolección, la conservación, el envasado o la venta.
  • Los niños deben entender las comidas como una pausa para descansar e interactuar con los compañeros de clase o con su familia, como un momento para compartir y socializar y no para mirar al televisor.
  • Si los niños no se van a comer a casa, los comedores escolares serán donde adquieran comportamientos alimentarios para toda la vida.

Educación nutricional en adolescentes:

A medida que los niños crecen, se van a ir sintiendo más independientes para escoger sus propios alimentos y asimismo necesitan comer más, debido a su gran desarrollo físico y mental en esta fase. De ahí que la educación nutricional se haya desplegado en las etapas previas, para evitar que, llegados a este punto, opten por la comida basura.

Educación nutricional en la actividad física:

Si se lleva a cabo actividad física de forma habitual, sobre todo en la niñez y adolescencia -lo cual, por otra parte, es prescriptible en todos los casos salvo excepciones médicas-, la educación nutricional debe fomentar la necesidad extra de nutrientes vía cantidad como calidad.

Enfermedades que podemos prevenir con la educación nutricional

“Somos lo que comemos” es una frase que define a la perfección el alcance de la educación nutricional.

Curiosamente, aunque vivimos inmersos en Internet y las redes sociales, donde disponemos de toda la información que deseemos, los casos de enfermedades causadas por una mala alimentación no hacen más que aumentar, motivados por el ritmo de vida estresante y la abundancia de alimentos procesados. Algunas de las consecuencias de esta mala alimentación pueden venir en forma de:

  • Obesidad: el cuerpo tiene exceso de grasa corporal y peso, de forma que el organismo no funciona de manera óptima. La obesidad reduce nuestra calidad de vida y propicia la aparición de otras patologías. Suele estar causada, principalmente, por el consumo excesivo de alimentos ricos en grasas saturadas y azúcar, el sedentarismo y a veces, la genética o factores hormonales.
  • Diabetes: se produce cuando los niveles de glucosa (azúcar) de la sangre están muy altos. La glucosa proviene de los alimentos que consumimos. En la diabetes tipo 1, el cuerpo no produce insulina, una hormona que ayuda a que la glucosa entre a las células para suministrarles energía. En la diabetes tipo 2, la más común, el cuerpo no produce o no usa la insulina de manera correcta. Sin insulina suficiente, la glucosa permanece en la sangre. Esta enfermedad no desaparece y debe ser controlada para que se mantenga el equilibrio en los niveles de glucosa, ya que, a medio y largo plazo, otros órganos se pueden ver afectados: ojos, nervios, riñones y corazón.
  • Arteriosclerosis: esta enfermedad causa un estrechamiento de las arterias que puede derivar en la oclusión de estas impidiendo el flujo adecuado de la sangre. Este estrechamiento se produce por la acumulación de placas, principalmente de colesterol. Con el tiempo, estas placas pueden llegar a calcificarse y formar un trombo o coágulo de sangre que, si ocupa todo el interior de la arteria, bloquea totalmente el riego sanguíneo de la zona del corazón que depende de esa arteria.
  • Anorexia y Bulimia: con la anorexia, la persona se obsesiona con el miedo a ganar peso, por lo que evita comer a toda costa. La bulimia también es una obsesión por el peso y el aspecto o figura, ya que se consumen alimentos pero luego se provocan vómitos para eliminar del cuerpo lo que consumió.