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NutriPasos by Marta

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Manuel Portela Collazo

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Rubén Gastón Zarantón

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Maria Antonia Puigrós Riera

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La OMS recomienda la lactancia materna desde el nacimiento y que el bebé empiece a recibir alimentos complementarios a los 6 meses, primero unas dos o tres veces al día entre los 6 y los 8 meses, y después, entre los 9 a 11 meses y los 12 a 24 meses, unas tres o cuatro veces al día, añadiéndoles aperitivos nutritivos una o dos veces al día, según se desee.

Una dieta infantil saludable, además de beneficiar a la salud del niño, hará que aprenda más rápido, que se comunique más con su entorno y socialice antes y que se adapte a nuevos ambientes.

Tipos de alimentación infantil

La lactancia exclusiva está recomendada hasta los 6 meses, y a partir de esta edad se debe iniciar la introducción de diferentes alimentos, porque es en este momento cuando el niño comienza a desarrollar sus habilidades motoras para empezar a comer. A partir de los seis meses, los bebés que son amamantados seguirán tomando leche materna y los que no, leche artificial. El objetivo de la incorporación de sólidos a su dieta es que se vayan familiarizando con nuevos alimentos, nuevos sabores y nuevas texturas.

Aquí hay tres opciones para introducir los alimentos:

  1. Alimentos triturados con cuchara (la forma convencional).
  2. Alimentos muy blandos en trocitos o alargados que pueden ser cogidos por las manos del bebé (el Baby Lead Weaning o BLW). El BLW es conocido como alimentación complementaria autorregulada o a demanda y consiste en una manera de incorporar los sólidos, eliminando la fase de las papillas. De esta forma, el bebé se alimenta por sí mismo, usando las manos y reconociendo olores, formas y colores.
  3. Opción mixta (una mezcla de las dos anteriores).

El común denominador de cualquiera de estas opciones es que los niños han de comer (prácticamente) de todo, ya que a esta edad están preparados para probar todo tipo de alimentos, a excepción de los que pueden ser peligrosos antes del año y siempre vigilando si aparece alguna reacción alérgica. Los frutos secos se pueden ofrecer a partir de los seis meses, pero siempre molidos para evitar la asfixia.

Alimentos recomendados y alimentos desaconsejados en la dieta infantil

  • Sí hay que darles: Cereales, verduras y hortalizas y frutas. Proteínas (presentes en la carne, el pescado, los huevos, la leche y sus derivados, las leguminosas y los frutos secos). La proporción recomendada de proteínas es de un 65% de origen animal y un 35% de origen vegetal.
  • Mejor no darles: Todo lo que contenga azúcar, la bollería, las galletas y otros alimentos que parecen saludables pero no lo son como las papillas de cereales, los cereales de desayuno o los yogures infantiles y mucho menos los zumos artificiales, todos ellos con un alto contenido de azúcar añadido.

Para beber, agua en vez de zumos de frutas artificiales. La comida debe ser casera y no procesada.

Y ojo con la sal: antes del año, mejor no añadirla a las comidas, ya que es demasiado fuerte para sus riñones y aumenta el riesgo de obesidad al animar a comer más cantidad. En una dieta infantil para bajar de peso, lo primero que se restringe es la sal y el azúcar en las formas mencionadas anteriormente.

Otras recomendaciones para la dieta pediátrica

  • Cocinar con los niños: además de pasárselo bien, aprenderán buenos hábitos alimenticios y comerán mejor si se sienten partícipes de la preparación de su propia comida.
  • No forzarle ni chantajearle: si el niño no quiere comer un alimento, no se acaba el mundo. Puede rechazarlo entre 10 o 15 veces y después, acabar aceptándolo (palabra de pediatra).
  • Si no quiere comer: hay niños que pasan por etapas en las que tienen más o menos apetito o sus necesidades energéticas varían. Mientras la revisión pediátrica esté bien, no hay de qué preocuparse.
  • Comer sin pantallas: de hacerlo, la alimentación se convertirá en un acto mecánico que perjudica a la comunicación con la familia y la comida no se disfruta.