¿Qué es el TDAH?

El 7% de la población infantil española sufre trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Una afección crónica que provoca en los niños que la sufren un patrón persistente de falta de atención, impulsividad y exceso de movimiento que a menudo se traduce en distintas dificultades escolares y sociales.

Aunque se ha comprobado que la base de esta dificultad es neurológica y genética y, probablemente, se trate de una afección hereditaria, también es cierto que el TDAH puede ser resultado de otros condicionantes del entorno del niño/a que pueden desencadenar esta falta de atención e hiperactividad. Es decir, en ocasiones, el pequeño puede padecer síntomas de TDAH cuyas causas reales pueden ser otros problemas psicológicos subyacentes.

En cualquier de los dos casos, existen tratamientos efectivos para el TDAH tanto para adultos como para niños, que pueden ayudarnos mucho a minimizar los efectos negativos que este trastorno pueda generarnos a lo largo de nuestra vida.

Principales síntomas de TDAH en niños

Algunos de los comportamientos característicos de los pequeños afectados por TDAH son:

  • Distracción constante
  • Dejar tareas a medio hacer y empezar otras distintas
  • Dificultad para seguir temas de conversación concretos: no escucha o no contesta cuando se le pregunta
  • Impaciencia e incapacidad para esperar
  • Actuación irreflexiva e incapacidad para valorar las consecuencias de sus actos
  • Comportamiento agresivo con otros niños
  • Intolerancia a la frustración y a la crítica
  • Búsqueda de la atención del resto de personas mediante conductas inapropiadas
  • Movimiento constante o repetitivo e incapacidad para pasar ratos quieto
  • Verborrea

Aunque existen numerosas señales y síntomas que pueden indicar que un niño/a sufre TDAH, debe ser siempre un especialista médico, como un psicólogo infantil o un psiquiatra, quien realice el diagnóstico y paute su posterior tratamiento.

¿Qué tipos de TDAH existen?

Existen tres tipos principales de TDAH: el inatento, el impulsivo y el combinado.

En el primer caso, consideramos que un niño/a o adulto sufre TDAH inatento cuando su principal incapacidad se centra en mantener la atención, pero no se muestran rasgos impulsivos.

En el caso del TDAH impulsivo, en cambio, la conducta irreflexiva, reactiva e impaciente es la que predomina, sin presentar problemas para mantener la atención.

El último de los casos, el TDAH combinado, es la tipología que describe el comportamiento de las personas que presentan tanto déficit de atención como hiperactividad, y suele ser el más complejo de tratar. Sin embargo, la hiperactividad suele reducirse gradualmente con el paso del tiempo, la entrada a la adolescencia y la vida adulta.

¿Existe tratamiento para el déficit de atención?

A pesar de que el TDAH es un trastorno crónico existen tres tipos principales de tratamiento que pueden paliar mucho la sintomatología: el tratamiento cognitivo-conductual, el social y educativo y el farmacológico. Este último, para casos más severos.

En la mayoría de ocasiones, sin embargo, la psicoterapia especializada e individualizada suele dar muy buenos resultados, ayudando al pequeño a identificar emociones y comportamientos con el fin de que sea capaz de gestionarlos adecuadamente.

A menudo, además, el psicólogo interviene también con los padres y/o profesores, dándoles nuevas habilidades y herramientas para que aprendan cómo deben actuar frente a su hijo/a y cómo pueden respaldar la terapia desde casa o desde el entorno escolar, además de dar el apoyo emocional necesario para poder afrontar la situación de manera serena, confiada y tranquila.